Empresario del Mes de Noviembre 2015


Oswaldo Mansilla
El hombre que supo
fundir el éxito con la fe


Oswaldo Mansilla es el propietario de la cadena de restaurantes Kloster. Son seis establecimientos los que ha abierto desde 1974; el primero fue el de Tívoli, zona 9. Cámara de Comercio lo ha nominado el empresario del mes de noviembre.

Al mejor estilo de los monasterios europeos, en este claustro culinario se conservan los quesos y los vinos que dan el toque especial a las recetas. No es un monje quien vela por el sabor y el orden, sino un guatemalteco emprendedor que lleva la sazón suiza a sus comensales.

Oswaldo Mansilla es la figura detrás de Kloster. Inspirado por su madre, convirtió la afición por la cocina en una exitosa cadena de restaurantes que sirve fondue, crepas, canapés y otra variedad de platillos.

Mansilla era muy joven cuando experimentaba con diferentes recetas y observaba con cuidado los movimientos de los cocineros en un restaurante de la zona, desde una silla giratoria en la que se sentaba estratégicamente. Su progenitora y una prima cercana vieron el interés y lo motivaron para que diera el paso hacia la aventura de iniciar una empresa, y fue así como Kloster se convirtió en el gran proyecto de su vida.

La mirada de Mansilla es muy elocuente cuando habla de su familia; en ella se reflejan el orgullo y agradecimiento que siente hacia ella por ser la fuente de su inspiración. “Es el vinculo más importante. Es allí donde se encuentra la fuerza para luchar y alcanzar las metas”, dice el empresario.


Cuando las generaciones
convergen en la mesa


El ambiente del nuevo restaurante de Plaza Concepción es propicio para conversar sobre sus sueños, pues es el sexto establecimiento en abrir sus puertas desde 1974. “Estamos buscando siempre la forma de innovar”, explica, mientras las tenues luces del lugar se reflejan en el caquelón color bronce que tiene a su lado. Este recipiente es un símbolo en Kloster, pues el negocio tiene un importante liderazgo en la cultura del fondue.

Con 40 años de existencia, Kloster ha sido el punto de reunión para las familias. “Vienen abuelos con sus nietos y les cuentan cómo de jóvenes venían a comer aquí. Nuestros restaurantes han acogido a miles de personas y a sus historias de amor; hemos sido cómplices de propuestas de matrimonio y festejos de varias generaciones”, relata Mansilla.

Esta no es la única satisfacción que su modelo de negocio le ha dado. También comparte que ya incursiona en el servicio de banquetes y desayunos corporativos con una importante demanda. “La respuesta de nuestros clientes ha sido favorable”, señala.

Sobre las claves de su éxito, no duda en citar a Dios en primer lugar; también considera que la perseverancia, actitud ante la vida y dar de sí mismo el 110%, han sido factores determinantes para conducir su compañía.

Con base en esos mismos principios, tiene claro cómo desea ver a su empresa en un futuro cercano: “Acercando más a Kloster a puntos de interés para que las personas tengan la oportunidad de conocernos; seguir innovando sin perder la tradición y servicio que nos ha caracterizado a lo largo de los años y mantenernos a la vanguardia con la misma calidad y buen servicio”.

Sus triunfos empresariales lo han convertido en un ejemplo y no duda en motivar a otros a luchar por sus anhelos. A su criterio, nadie debe temer al emprendimiento, pues lo importante es “tener fe, ponerlo en manos de Dios y creer en el proyecto”. “Si yo hago el esfuerzo, lo voy a lograr. Voy a trabajar duro sin desmayar. Hay que pone el corazón y aprender de los errores”, explica.

El emprendimiento, detalla, es la capacidad de una persona para hacer un esfuerzo adicional por conquistar un ideal: “La vida es de tomar decisiones y riesgos, por eso, hay que ver lo positivo, como el aprendizaje, enfrentar desafíos, el crecimiento personal y espiritual para alcanzar metas”.

Desde donde también ha recibido un impulso para su emprendimiento es de la Cámara de Comercio de Guatemala, a la cual está agremiado. La unión hace la fuerza y ha sido evidente que pertenecer a esta organización le ha sumado valor a sus planes. “Es importante agremiarse. La Cámara ha sido de utilidad por todas las capacitaciones que dan; nuestro personal ha asistido y se ha sentido valorado, satisfecho de aprender”, refiere el empresario. Las atenciones de los colaboradores en el establecimiento de Plaza Concepción reflejan esa satisfacción de la que habla Mansilla. Van y vienen con amabilidad entre las mesas decoradas con mantelería a cuadros y servilletas que muestran el nombre del restaurante.

El aroma de la madera que recubre los muros y el que se escapa de la cocina recuerda que se acerca la hora de abrir; una jornada más está por empezar en el claustro de la comida suiza. 

 
 

Oswaldo Mansilla propietario de la cadena Kloster.