Empresario del mes / marzo 2016


Juan Pablo Abascal

Bosques de esperanza
florecen en la Costa Sur

 

Agropecuaria Chipó es una especie de oasis en medio del calor de la Costa Sur. Un bosque de árboles de hule se extiende por varias hectáreas, proveyendo de sombra y oxígeno, además de desarrollo.

 

Fue en 1995 cuando se plantó el primer almácigo, y Juan Pablo Abascal recuerda con emoción ese momento. “Empezábamos con un alto riesgo, pero estábamos sembrando nuestro futuro”, comenta.

 

Efectivamente, no iniciaban un negocio fácil. Al poner ese retoño en la tierra sabían que, por lo menos, debían esperar siete años para empezar a ver resultados. “Es necesario dejar madurar la planta para que esté en su punto y pueda producir el látex”, explica Abascal.

 

Ya han transcurrido 21 años desde entonces y el empresario ha visto premiada su paciencia. Hoy, no solo es el propietario de una próspera hulera, sino también tiene la oportunidad de apoyar a más emprededores como él para que alcancen sus sueños. “Transcurridos los siete años, el día uno, el de la primera cosecha, deja una sensación increíble. No se olvida la alegría, pues se ve el resultado de haber tomado una decisión y se empieza a recoger el éxito”, comenta.

 

Abascal es el presidente de la Gremial de Huleros, la cual forma parte de la Cámara del Agro (Camagro). Desde ahí promueve con su equipo la capacitación, el acompañamiento técnico y la defensa de los intereses del sector. 

 

“La Gremial de Huleros da al empresario una asesoría técnica desde el día uno hasta el año 7 sin ningún costo. Es un apoyo técnico y tecnológico que permite, en una segunda etapa, dar las directrices para el proceso de producción”, señala.

 

Aporte al país

 

“Antes, cuando no existía la hulera, había mucha desnutrición y mucha pobreza, porque no había trabajo para nuestros padres”. Esta frase está escrita a lápiz y los trazos ponen en evidencia que su autor es un niño. Se trata de un pequeño de ocho años cuya familia trabaja para la hulera; su sencilla, pero expresiva obra de arte, se luce enmarcada en uno de los muros de la Gremial de Huleros.

 

“Es muy satisfactorio ver cómo los niños reconocen el cambio de vida que representa el que sus padres trabajen en la hulera. Buscamos el desarrollo de las comunidades y también tratamos de brindarles mejores condiciones para sus familias”, dice Abascal.

 

En lo anterior, la Gremial ha desempeñado un papel protagónico, apoyada por Camagro. Explica que Guatemala es el tercer lugar de producción de hule en el mundo y en Guatemala es el sexto producto agrícola comercial. “Las exportaciones han llegado a Q182 millones en 2015; se generaron 200 mil empleos en total, 50 mil de ellos, directos. El año pasado se pagaron Q800 millones en salarios y Q260 millones en impuestos”, detalla.

 

Además del trabajo en el campo, Abascal se siente comprometido por continuar impulsando al sector: “Siento mucha responsabilidad al estar al frente de la Gremial. Debemos seguir trabajando con valores y principios, pues hay un camino hecho”.

 

Hombre de negocios y familia

 

Combinar la vida del campo y la de ciudad no es fácil, sobre todo porque Abascal da a su familia un espacio prioritario. Cuando no visita el bosque de hule que administra, dedica su tiempo a impulsar su otro negocio, el cual tiene un giro distinto al agrícola. Desde hace un año tiene una empresa de autos blindados y blindajes arquitectónicos llamada Seguridad Tecnológica. “Queremos darle el valor a la seguridad y dignificar a la persona.  Queremos generar tranquilidad y que nosotros podamos darle ese valor al cliente”, indica Abascal, mientras enfatiza en la importancia que tiene para él la generación de empleos en todo tipo de emprendimiento.

 

De hecho, es en este punto en el que ve la riqueza de ser empresario; a su criterio, dar oportunidades para que otras personas puedan alcanzar sus sueños, es lo más valioso de contar con un negocio. Por ello, invita a más guatemaltecos a sumarse: “Lo importante en este tema es sentirse capaz de que se va a alcanzar las metas. No hay que temer al emprendimiento, porque, si se tiene la fe y la fuerza, se sale adelante y se logra la satisfacción de dar empleo a otros. Es esto lo que nuestro país necesita”.