¿QUÉ HACER CON LA AMENAZA DE COREA DEL NORTE?

 

Por Carlos Bran
Publicado 01/03/2017

 

Finalmente la nueva Administración de Donald Trump está comenzando a entender la importancia de la Política de “Una sola China” para intentar contener a Corea del Norte. Una de las fallidas políticas exteriores del Presidente Obama fue la tolerancia con Corea del Norte a través de la “Estrategia de Paciencia” sobre las ambiciones del régimen de Kim Jong-un, el Supremo Líder de Corea del Norte, de convertirse en una potencia nuclear. La política pasiva de Obama y el Acuerdo firmado con Irán, para producir energía nuclear, pero no de enriquecimiento de Uranio, ha llevado a la proliferación de los programas nucleares en países como Irán, Corea del Norte y otros que han manifestado interés en desarrollar su propio programa nuclear. En la actualidad solo hay unos cuantos países que cuentan con arsenal nuclear como Estados Unidos, Rusia, Gran Bretaña, Francia, China, reconocidos en el Tratado de No Proliferación Nuclear y otros que poseen pero no se les considera ilegal como India y Pakistán derivado del conflicto sobre el territorio en disputa de Casimira e Israel, que según el Coronel retirado Warner D. Farr, M.D. tiene el quinto arsenal nuclear más grande. Otros países que habían iniciado sus programas nucleares han renunciado a tenerlos décadas atrás.

 

Corea del Norte continúa imparable desarrollando sus arsenales nucleares que poseen una gran amenaza para la seguridad internacional. La pregunta es, ¿qué estrategia adoptará el Presidente Trump ante el régimen de Pyongyang?

 

El primer escenario, y el menos viable, podría ser conversaciones directas entre Estados Unidos y Corea del Norte, aunque no es una práctica del partido republicano sentarse en una mesa y tener conversaciones directas con países hostiles, en el que el mandatario coreano podría detener las pruebas nucleares a cambio de concesiones por parte de los Estados Unidos. Sin embargo, en ocasiones anteriores las concesiones han sido inútiles con Corea del Norte, ya que Pyongyang ha desafiado los acuerdos un sin número de veces para obtener nuevas concesiones y lo ha logrado realizando pruebas nucleares. Sin embargo, este modelo no termina con la amenaza, ni motiva a que Corea del Norte ponga fin a su programa nuclear.

 

El segundo escenario es que Trump podría emprender conversaciones directas con China con el fin de poner presión al régimen de Kim. En este escenario, es importante recordar que China es el único aliado de Pyongyang y mediante el cual Kim recibe apoyo político y económico para mantenerse en poder, así como otros bienes consumibles como alimentos para la población hambrienta, petróleo, minerales y metales. No obstante, hay varios factores que analizar, como por ejemplo, sí el Presidente Chino estaría dispuesto a presionar a  Kim a petición de los Estados Unidos. El primer factor ácido en la relación entre Estados Unidos y China es que Trump antes de asumir la Presidencia de los Estados Unidos intentó desafiar la Política de “Una sola China”, lo cual generó molestias al gobierno de Xi Jingpin. El segundo factor, son las expresiones de Trump de tener una guerra comercial contra China incrementando los aranceles a un 45% a productos fabricados en China y retirar  la industria estadounidense de ese país. Se analizó con anterioridad en otro artículo cómo el Presidente Chino fue a defender la Globalización en el reciente Foro de Davos. El tercer factor que considerar, y seguro el más importante, es lo geopolítico, en el que si China estaría anuente a retirar el apoyo que ha mantenido al régimen de Pyongyang mediante el cual mantiene sus intereses estratégicos, para no permitir una unificación con Corea del Sur en términos estadounidenses. Es por eso, que lo más viable sería el liderazgo estadounidense que convenciera a China para  cerrar el flujo de actividad económica con Corea del Norte, único socio comercial de Pyongyang, para desmantelar su programa nuclear. Nada parece detener a Kim Jong-un de realizar sus pruebas nucleares, que le han ganado condenas internacionales, sanciones y el malestar de China. Los ejercicios militares de Estados Unidos en la zona no parecen preocuparle a Kim. La realidad es que solo China lo podría hacer sin una intervención militar directa por parte de Estados Unidos, que ocasionaría inestabilidad en la vecindad de China y eso no es en los intereses de Beijing.

 

China ha comenzado a tomar medidas moderadas para presionar a Pyongyang. Kim ha desafiado las sanciones internacionales encontrando rutas alteras a través de China y el envío de dinero en efectivo derivado del contrabando. Recientemente, China ha detenido la venta de carbón a Corea del Norte y está tomando acciones para combatir el contrabando para poner presión sobre el régimen.

 

Por otra parte, los Estados Unidos debe persuadir a China en el sentido que el programa nuclear de Corea del Norte y las pruebas que está llevando a cabo, está provocando que vecinos de la China como Japón y Corea del Sur, ambos aliados de los Estados Unidos y con los que mantiene tratados de seguridad, inicien una carrera armamentista en la región y eso no es en los intereses de la China, hecho que traería consigo una  mayor presencia militar en la zona por parte de Estados Unidos. El claro ejemplo fue cuando Corea del Sur puso en pie el sistema anti-misiles después de que Corea del Norte llevara a cabo su cuarta prueba nuclear. En consecuencia, China amenazó con sanciones económicas a Corea del Sur por colocar el sistema anti-misiles, país con el que sostiene un fuerte intercambio comercial. Este hecho demuestra que los intereses de seguridad de Corea del Sur son más importantes que los económicos. Trump expresó durante la campaña electoral que Corea del Sur y Japón deben desarrollar sus arsenales nucleares.

 

Las pruebas nucleares de Corea del Norte han provocado que el gobierno de Japón lleve a cabo una discusión sobre la reforma al artículo 9 de la Constitución en el que Japón, después de la Segunda Guerra Mundial, declara que su ejército es de defensa únicamente. Con este replanteamiento, Japón aumentaría las capacidades del ejército para que sea de ofensiva y desplegar también un sistema anti-misiles, asunto que no le ha agradado nada a la China. El Artículo 9 de la Constitución le prohíbe tener armas nucleares y ejército de ataque, por los sucesos ocurridos en Hiroshima y Nagasaki durante la segunda guerra Mundial. Japón renunció a tener arsenales de ofensiva y desarrolló un ejército y arsenal de defensa. Al finalizar la Guerra Fría, los parámetros de la Política Exterior de Japón han sido consistentes desde la caída del muro de Berlín, ratificando su alianza con los Estados Unidos para la protección de su territorio conocida como la Doctrina de Yoshida, en la que los Estados Unidos le brinda asistencia en transferencia de tecnología, asistencia económica y apertura de mercado. La Política Exterior de Japón se moldea en base a consideraciones frente a China y la influencia en Asia, pero ahora está tomando un nuevo giro significativo en torno a las pruebas nucleares de Corea del Norte.

 

Derivado de lo anterior, China debe entender que con un programa nuclear efectivo el régimen de Kim lo utilizaría a su modo y antojo para provocar y crear inestabilidad en la región. Queda claro que la presión está sobre China para contener a Corea del Norte no sin antes el acercamiento por parte de los Estados Unidos para convencer al gobierno de Xi Jinping de hacer lo necesario antes que la amenaza se concrete.   

 

 

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