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Algo personal

Por Estuardo Gamalero Cordero


“Si el líder explota los temores del pueblo para encaminarlo en direcciones insensatas, el propio miedo puede convertirse en una fuerza desencadenada que se auto perpetúa, que consume la voluntad de la nación y debilita el carácter nacional, además de desviar la atención de las auténticas amenazas y sembrar la confusión acerca de las verdaderas decisiones que toda nación ha de tomar de manera constante sobre su futuro”. 

Al Gore.  –El ataque contra la razón 

En publicidad y mercadeo, hay una máxima que dice: “La percepción es realidad”, y de no ser cierta, no tendría sentido que los publicistas se esforzarán tanto por el fortalecimiento de las marcas y por lograr en los consumidores la percepción positiva de consumo que se anhela.  Cito esta frase, pues en política nos cae como anillo al dedo.  

Qué pensamos, cómo vemos y de qué manera percibimos a la mayoría de políticos, dependerá de lo que éstos hagan, dejen de hacer y muy especialmente, de la manera en que nosotros entendamos sus acciones y omisiones. Si nuestra percepción es positiva, diremos de ellos: “que buenos políticos son” y usualmente lo agradecemos con nuestro voto en las siguientes elecciones; en cambio, si nuestra percepción es negativa, no tengo necesidad de explicarles a ustedes todo lo que diremos y se dirá de ellos, pues basta ver los noticieros, parar las orejas en reuniones  o leer los diarios para saber a qué me refiero. Reflexione ahora usted, el porqué de la obsesión en los políticos para controlar y manipular las encuestas.

Es de suma importancia que al hablar de “políticos”, reconozcamos y aceptemos que esos personajes no nacen en hortalizas ni provienen de otros planetas. Los políticos nacen del mismo pueblo y en algún momento de sus vidas: jugaron “fut” con sus amigos, asistieron al mismo colegio que usted, tuvieron un empleo, formaron una empresa y, tal vez, hasta los invitó a tomar un trago o un café a su casa.

Nos quejamos y criticamos a los políticos, pero en todo caso debemos saber que son el reflejo y una muestra, clara y representativa, tanto de las personas como de los principios, valores e intereses que rigen la sociedad de la cual provienen.

Bastante se ha dicho y seguramente mucho más se dirá en el futuro de las actitudes de nuestra élite política, pero hoy vengo a compartir con ustedes la letra de una canción de Joan Manuel Serrat, que al ritmo de trova y compañía de Joaquín Sabina, describen a estos sujetos. La Canción se llama “Algo Personal”, misma que transcribo integra y les dejo el link en el cual la pueden escuchar: http://www.youtube.com/watch?v=dMnZfGI3GBQ

Probablemente en su pueblo se les recordará como cachorros de buenas personas, que hurtaban flores para regalar a su mamá y daban de comer a las palomas. Probablemente que todo eso debe ser verdad, aunque es más turbio cómo y de qué manera llegaron esos individuos a ser lo que son, ni a quién sirven cuando alzan las banderas. Hombres de paja que usan la colonia y el honor para ocultar oscuras intenciones, tienen doble vida, son sicarios del mal.

Entre esos tipos y yo hay algo personal.

Rodeados de protocolo, comitiva y seguridad viajan de incógnito en autos blindados a sembrar calumnias, a mentir con naturalidad, a colgar en las escuelas su retrato. Se gastan más de lo que tienen en coleccionar: espías, listas negras y arsenales, resulta bochornoso verles fanfarronear a ver quién es el que la tiene más grande. Se arman hasta los dientes en el nombre de la paz, juegan con cosas que no tienen repuesto y la culpa es del otro si algo les sale mal.

Entre esos tipos y yo hay algo personal.

Y como quien en la cosa nada tiene que perder, pulsan la alarma y rompen las promesas, y en nombre de quien no tienen el gusto de conocer nos ponen la pistola en la cabeza. Se agarran de los pelos, pero para no ensuciar, van a cagar a casa de otra gente y experimentan nuevos métodos de masacrar, sofisticados y a la vez convincentes .No conocen ni a su padre cuando pierden el control ni recuerdan que en el mundo hay niños. Nos niegan a todos el pan y la sal.

Entre esos tipos y yo hay algo personal.

Pero eso sí, los sicarios no pierden ocasión de declarar públicamente su empeño en propiciar un diálogo de franca distención que les permita hallar un marco previo, que garantice unas premisas mínimas, que faciliten crear los resortes, que impulsen un punto de partida sólido y capaz de Este a Oeste y de Sur a Norte, donde establecer las bases de un tratado de amistad que contribuya a poner los cimientos de una plataforma donde edificar un hermoso futuro de amor y paz.

Entre esos tipos y yo hay algo personal.

No comparto las convicciones ideológicas de estos dos talentos, pero sí me identifico con la letra de esta canción, y estoy seguro que si meditamos cada frase y cada estrofa, nos daremos cuenta que nos cae como anillo al dedo y que en un 99 por ciento describe a los politicuchos que pintan el paisaje del poder en Guatemala.

Les recomiendo que la escuchen y de ser posible se la aprendan, pues de pronto un día de estos hacemos un coro y se la cantamos en el Parque Central a esta Bola de Corruptos, o tal vez tengamos la suerte que algún experto en ópera nos ayude a montar la escenografía.

Habría mucho que decir de este tema, por ejemplo, la importancia que la buena gente nos involucremos en política, bajo la condición de no caer en las tentaciones del poder ni en la soberbia de quien lo ostenta.

Me despido con 4 comentarios sobre partes de la canción que a mí me llaman la atención:

1. “Hombres de paja que usan la colonia y el honor para ocultar oscuras intenciones, tienen doble vida, son sicarios del mal”.

Esta parte me recuerda la cantidad de veces que los he visto bien “entacuchados” en las entrevistas, o bien peinados encima de una tarima: hablando de honor, de solidaridad y de oportunidades… cuando a puerta cerrada, uno sabe de sus oscuras intenciones y de los pactos que ya hicieron o están por hacer para afianzarse en el poder o para trasladarlo tal cual estafeta de los 400 metros planos.

2. “Rodeados de protocolo, comitiva y seguridad viajan de incógnito en autos blindados a sembrar calumnias, a mentir con naturalidad, a colgar en las escuelas su retrato”.

Y qué me dicen de cuando van las 10 motos entre las calles y avenidas rompiendo olas para darle paso a las 5 camionetas negras que supongo deben llevar 10 clones del político importante, y hasta atrás 2 radio patrullas que por si fuera poco, las sigue un pick up blanco, que supongo deben servir para cuidar a los policías, que a su vez supongo cuida a quien va entre las camionetas negras, definitivamente: “Made in Guatemala”. Lo anterior molesta, pero lo que más me descompone es leer en las noticias sobre el conflicto que estos personajes, lejos de resolver, solamente alimentaron en aras de darle un espacio a un sin vergüenza más, o bien a escucharlos como retuercen la ley para salirse con la suya en todo lo que les convenga.

3. “Se agarran de los pelos pero para no ensuciar, van a cagar a casa de otra gente y experimentan nuevos métodos de masacrar, sofisticados y a la vez convincentes”.

Lo anterior debemos separarlo en dos: I) En el clásico político y diplomático extranjero, que anda sembrando discordia, pleito y más resentimiento, y para ello, tal cuales zopilotes disfrazados de palomas zurran blanco y desde el cielo, sobre un país que no entienden y que no tienen empacho en destruir; II) el show de lucha libre que montan los politicuchos durante toda la campaña electoral y luego en las gritaderas desde sus curules;  y una vez sentados en la “Guayaba”, nos enteramos que tienen y dejaron como socios en sus estructuras y negocios a los corruptos del gobierno pasado y que meses antes tildaban de criminales.

4. “Pero eso sí, los sicarios no pierden ocasión de declarar públicamente su empeño en propiciar un diálogo de franca distención que les permita hallar un marco previo, que garantice unas premisas mínimas, que faciliten crear los resortes, que impulsen un punto de partida sólido y capaz (…)”.

Esa burda palabrería, opino que es la que mejor resume a estos “politicuchos” tanto nacionales como a los metiches extranjeros: Su palabra favorita es diálogo y ni siquiera ellos entienden el significado real de dialogar. Luego nos emborrachan con la palabrita “condiciones”, y como polvorín con mecha encendida nos las imponen y alimentan entre la población de más bajos recursos, la certeza de que “ellos”, es decir los politicuchos, son capaces de cambiar y mejorar las condiciones y oportunidades de vida de esa gente con hambre y sin techo: bola de pícaros que sentados en el poder se les hace más fácil vivir de donaciones, atacar y extorsionar a la sociedad, en el sentido que si uno “no les apoya es enemigo de la justicia”.  

Queridos amigos, con la percepción de la vida debemos tener cuidado, pues cuando el miedo ahuyenta a la razón, el resultado suele ser odio social y el exterminio de los principios que deben regir una nación.

Entre esos tipos y yo tenemos un conflicto de valores… mi pregunta es: ¿Y entre ustedes y ellos?

¿Le hace click? 

(*) Los blogs de esta sección son responsabilidad de sus autores, su publicación es una contribución de CACIF al libre intercambio de las ideas, pero no constituyen una posición institucional.

 




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